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La vision de los besos
Un hombre le pregunta a su consejero espiritual, si una persona es absolutamente libre, o si existe alguna limitaci?n a su independencia. P?ngase de pie le pide el consejero. Ahora, levante una de sus piernas ordena a continuaci?n. El hombre le obedece y se para. A pesar de no entender la relaci?n entre este ejercicio y su pregunta, el hombre igualmente sigue las indicaciones del consejero: queda con un pie sobre el suelo y la otra pierna sostenida en el aire. Perfecto, ahora levante la pierna derecha pide el consejero. Me est? pidiendo algo imposible dice el hombre Levant? mi pie izquierdo, no puedo levantar a la vez el derecho. Ante este planteo, el consejero responde: Usted era libre. Al comienzo, pudo haber levantado la pierna derecha, o la izquierda. Nada le imped?a actuar de un modo, o del otro. Usted ten?a absoluta libertad de levantar cualquier pierna. Usted decidi?. Y en su decisi?n, limit? su libertad. Toda decisi?n impone l?mites. Todo acto es una limitaci?n. Somos totalmente libres para decidir, pero una vez que decidimos, nuestra elecci?n impone un l?mite a nuestra libertad.